A veces entre los sumilleres, no somos lo suficientemente humildes como para permitir que otros disfruten de su profesión y nos sorprendan, en esta ocasión en presencia de un sumiller como Antonio Pacheco, personalmente solo me cabe ponerme en sus manos, para que me invite al disfrute, una y otra vez. Hablo de un sumiller que respeta y alaba su profesión, estudioso continuo en todo lo que rodea a una mesa. En esta ocasión me ha deleitado con una combinación magistral, clásica en los productos, aunque innovadora en las marcas empleadas.

En apenas dos minutos dispuso para el servicio un ejemplar extraordinario entre los habanos, un Macanudo 1968, una delicia comprobar el manejo con si de un titiritero se tratara en el encendido de este ejemplar. su combinación un whisky nacido con nervio, estructura y un potencial por las materias primas empleadas digno del mejor maridaje, me refiero a Dimple 15 años.

Un whisky que roza el ambarino, aromas potentes de nísperos, almendras tostadas y semillas. En boca su crianza durante 15 años apacigua su graduación y le dota de fortaleza y estructura, placentero, alejado de alcoholes abrasivos y repleto de sensaciones compljeas con un halo goloso de cereales que se potencian con el paso del humo por nuestro paladar, donde tabaco y whisky se unen para hablar en silencio...
Por Antonio Jesús Pérez Reina @ taninotanino 2009





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