Aug 30

Una semana de pasión enológica. PARTE I

Como el nombre de este artículo indica, mi intención no es describir una cata de un vino en particular, sino narrar la experiencia de plantearse un viaje a partir de la pasión por el vino y todo lo que lo circunda. Los parajes que rodean muchas zonas viticultoras, las propias bodegas en si o los vinos que puedes probar en alguna capital próxima al área vinícola constituyen alicientes más que suficientes para venirse arriba y echarse a la carretera.

Es por esto por lo que os contaré algunos de los sitios que recorrí el pasado agosto durante una semana y algo más de 2500 kilómetros desde Málaga a la comarca leonesa de El Bierzo y vuelta.

El punto de partida era probar la mayor cantidad de vinos posible y, de paso, visitar cuantas más bodegas mejor; tarea esta última nada fácil teniendo en cuenta que muchas de ellas tienen personal de vacaciones o bien se están preparando para la vendimia inminente y los visitantes, aunque sean bienvenidos, pueden constituir una molestia.
    
Primera escala, DO. Ribera del Guadiana.

Tras valorar distancias y rutas decidimos que la primera zona fuera la conocida como Ribera del Guadiana, que cuenta además desde 1997 con su propia denominación de Origen. Se encuentra ubicada en Extremadura, principalmente en Badajoz, aunque algunas subzonas se hallan en la provincia de Cáceres. Precisamente, alojarse en esta impresionante ciudad monumental se convierte en una opción acertada, especialmente si no se conoce, pues las distancias no son largas y algunas vinotecas locales nos permitirán catar más caldos de la zona y acompañarlos con un poquito de gastronomía local.

Desde que lo descubrí en la feria del vino en Torremolinos, el Xentia de Pago de las Encomiendas se ha convertido en uno de mis referentes favoritos así que parecía lógico que fuera una de las bodegas elegidas, y finalmente la única que pudimos hacer efectiva, pues por cancelaciones de última hora, otras se quedaron en la recámara para futuras aventurillas vinícolas.

De la mano de Diego Reyes, enólogo y gerente, descubrimos algunos de los secretos que hacen de sus caldos algo tan especial. Todo empieza en el campo y la fruta se selecciona exhaustivamente, tanto sobre el terreno, como a posteriori, instantes antes de entrar en los depósitos. De la producción total tan sólo un 25% se destina a la producción de sus vinos. Esto nos da una idea del nivel de exigencia, que forzosamente redundará en la calidad final.

Como colofón a la visita tuvimos la posibilidad de probar, además del Nadir Blanco, un Xentia del 2007 (de las pocas botellas que quedan) procedente del final del depósito, con sus lías junto a un Xentia 2008. Ambos deliciosos y ambos con la fruta presente y el toque justo de madera. A pesar de sus 14 meses en barrica y su posterior paso por botella ninguna de las añadas ha perdido su frescura, fruta y juventud en color, nariz y boca. Otro acierto de Diego y su equipo que continúan con su apuesta por el turismo enológico y a cuyas actividades consolidadas se unirá en breve el primer centro de interpretación europeo de cultivo biodinámico.

Con esta iniciativa, la bodega se convertirá en la primera en Europa en hacer partícipe al visitante de las técnicas que se emplean para mimar las cosechas de una forma respetuosa, sostenible, ecológica y, sobre todo, valiéndose la sabiduría acumulada durante siglos por las técnicas más tradicionales. Una excusa más para dejarnos caer de nuevo.

Poco más tarde tuve la oportunidad de catar otro vino de la DO. en el restaurante La Fatela de Villafranca (que recomiendo totalmente, no os dejéis engañar por su apariencia modesta). Se trata de Crash, un joven con intensos aromas frutales que nos sorprendió tanto por su original coupage (tempranillo, syrah, garnacha tintorera y garnacha negra) como por su etiquetado, evocador de los diseños de Lichtenstein y sus ilustraciones pop (lo siento, somos "diseñatas sin cura"). Presentado recientemente por Pago Los Balancines, gustará tanto a entendidos como a aquellos que simplemente aprecian una buena copa de vino. Acierto seguro.

crash

Ya de vuelta a Cáceres, esa misma noche, nos tiramos a la calle a buscar más vinos que degustar y descubrimos, por casualidad, otro de los que ya son un "must" cuando vuelva por aquí. "Donde Manuel", un concepto distinto de bar en pleno casco histórico de visita obligada, tanto por su selección de vinos inteligentes como por su acertado maridaje y relación calidad precio.

Aquí tuvimos la oportunidad de catar otros caldos, todos con la DO. del Ribera del Guadiana que tuve el tino de apuntar por escrito, porque tanto vino en el cuerpo se dejaba ya notar.

Viñapuebla selección de Bodegas Toribio (coupage de tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y garnacha), me sorprendió por su toque "licoroso" y su fragancia. Una boca magnífica. Vizana, 100% tempranillo con un magnífico punto mineral, y, por último, Señorío de Orán, un tempranillo crianza que hizo gala de un equilibro bueno entre aromas propios de la madera, especialmente vainilla, con fruta madura.


Segunda escala, DO. Toro.

Hay varios motivos para haber elegido esta ciudad zamorana como segunda parada de este viaje. La primera es que sencillamente me chifla la particularidad de la tinta de toro, una variedad inconfundible (buscad en nariz el recuerdo a "boli bic"). La segunda es el indiscutible encanto monumental del que goza. Pasear por el casco histórico se convierte en un valor añadido seguro a nuestra visita enológica.

Si no tenéis ninguna bodega a la vista os recomiendo pasar por el Museo del Vino en la Plaza Mayor. No se trata de un museo al uso, sino de una vinoteca excepcional donde podremos degustar prácticamente cualquiera de los vinos de la DO. En caso de no contar con mucho tiempo es el mejor método para tener una visión amplia de lo que la tinta de toro nos puede ofrecer.

Y en nuestro caso fue algo más, pues a pesar de no tener esperanza de realizar ninguna visita (era fiesta nacional, detalles que se escapan al organizar una ruta de estas características, tomad nota) desde allí dirigieron nuestros pasos a la bodega Divina Proporción, donde se gestan los vinos de la casa.

divina proporción

Su gerente, nos hizo un recorrido alejado de los cauces convencionales, en el que tuvimos la oportunidad de catar, directamente de las barricas, los caldos de toro que están elaborando. Y es que a su actual Abracadabra se unirán en breve nuevos miembros de la familia que, desde luego, prometen y mucho. Los seguiremos de cerca y daremos buena cuenta de ello (física y "bloggeramente"). Su apuesta por el turismo enológico es más que evidente, las instalaciones son magníficas, cuentan con restaurante y no hay más que echar un vistazo a su actividad por facebook para darse cuenta de que no paran.

Y como habíamos ido a catar, proseguimos por el casco histórico, descubriendo más vinos que no conocíamos, otros viejos amigos y algún bar peculiar donde degustarlos. Este fue el caso de El Pillo, una tasca de toda la vida con aroma castizo y precios populares donde tienen una selección de Toro muy completa que pudimos combinar con deliciosas tapas que le venían al vino que ni pintadas.
De nuevo tomamos nota para no sufrir de "traición neuronal" posterior.

El Pillo - Salva Cerdá
"El Pillo", Salva Cerdá

El Peña Rejas crianza me sorprendió especialmente en nariz, dejando entrever mucha madera detrás de la inconfudible tinta. Tampoco perdí la oportunidad de catar de nuevo el Elías Mora crianza, muy carnoso y equilibrado con una nariz compleja donde destaca la fruta negra madura y la tierra. Tres Lunas, de bodegas Gil Luna, me sorprendió por su conjunción de fragancia y chocolate con licor, y lo goloso que es en boca.

De Rejadorada probamos tanto el roble como el novellum. Del primero destaca el equilibro de fruta y madera, mientras que del segundo me quedo como nota dominante con las notas especiadas y el balsámico intenso.

Por último, tuvimos la oportunidad de catar algún vino familiar, caso de El Abuelo, con café no sólo en nariz, sino persistente en boca y mucha tierra. En muchas casas particulares elaboran vinos para consumo propio de forma tradicional, así que si tenéis ocasión de que os inviten a una copa, no la dejéis pasar.

Después del trasnoche, y tras otro día poniendo a prueba mi resistencia (y mi hígado sacándome la banderita blanca) me fui a la cama para coger fuerzas para nuestra visita a Dominio del Bendito, última visita a bodega en Toro y con la que comenzaré la segunda parte de este artículo.


Autor: Salva Cerdá para Taninotanino Vinos Inteligentes

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