Sep 27

Una semana de pasión enológica. Parte II.

Hace unas semanas publicábamos la primera parte  de un viaje relámpago por algunas de mis denominaciones de origen favoritas. Aprovechamos un mes tan significativo para el mundo del vino como septiembre y su vendimia para rematar el relato de este viaje que no pretende sino aportar ideas y consejos para aquellos que queráis hacer algo similar.

Decimos adiós a Toro

Antes de emprender el camino hacia el Bierzo, tuve la ocasión de despedirme a lo grande con uno de los grandes de Toro, la bodega Domino del Bendito, uno de los pocos vinos de esta área que conocía previamente. De la mano de Rebeca, su relaciones públicas, conocimos alguno de los entresijos de la bodega y catamos el Antojo Rubio, un blanco dulce que resultó ser una auténtica exquisitez en boca, con unos marcados aromas a flores, fruto de un cuidado proceso de elaboración.

Antojo Rubio
Antojo Rubio

Asimismo, probamos Las Sabías, el hermano mayor de El Primer Paso, un toro con 16 meses de barrica, potente y con un despliegue de variedad de aromas a lo largo de su oxigenación que hace que merezca la pena beberse la botella con mucha calma para no perderse ninguno.

bodega dominio del bendito
Dominio del Bendito

Como nota curiosa la cepa muerta que cuelga en la bodega en señal de protesta por los daños que una explotación cercana a los viñedos causa a las cepas, algunas de ellas con medio siglo a las espaldas. Una verdadera lástima si tenemos en cuenta los matices que las cepas viejas aportan a los vinos.

cepa vieja
Cepa vieja

Última escala, El Bierzo

Situado al Noroeste de León, el Bierzo posee un microclima especial donde se entremezcla humedad y clima seco, propiciando un excelente equilibrio hídrico para las uvas. Suelos minerales ricos en pizarra y arcilla aportan un toque mineral muy característico a los caldos de esta zona, y constituyen el marco idea para que la mencía se exprese en todo su esplendor. Además, si tenemos la ocasión (y el tiempo) merece la pena pasar un tiempo por aquí y alternar excursiones donde podréis ver paisajes de ensueño con nuestro deporte favorito, la cata de vinos.

Nuestra primera parada estrictamente bodeguera fue Tilenus (Bodegas Estefanía), una de las más reconocidas de esta denominación, cuya calidad y renombre le precede. Aunque nos faltó tiempo para catar alguno de los vinos (lástima, pero amenazamos con volver y resarcirnos), la propia visita a la bodega en si valió mucho la pena.

Carlos García, uno de sus enólogos, no sólo nos mostró los entresijos que hacen de los caldos de Tilenus algo especial, sino que también nos hizo algunas recomendaciones locales que resultaron ser acertadísimas.

Algo que impresiona es su sala de barricas, donde no sólo aportan distintos tiempos de madera a los caldos, sino donde experimentan con diferentes fabricantes de roble, a fin de estudiar su influencia en el resultado final y así escoger las marcas más adecuadas para cada vino.

La tarde nos depararía otra grata sorpresa, el vino De 2. Los caminos del morapio son insondables, y de qué manera. Nuestra visita a la Moncloa de San Lázaro en Cacabelos, parada obligatoria para catar o adquirir vinos de la zona o comer o dormir en un enclave cuidado y original, nos hizo tropezar por casualidad en su tienda con Ada Prada, enóloga y creadora junto a Ricardo Sanz de, entre otros, del vino joven De 2.

Al no poder probarlo en ese preciso momento nos convenció de su excelencia (además de por su simpatía y buen rollo) por comparación con otro que sí catamos (cuyo nombre omitiremos, pero que hay que decir que no estaba mal). Así que intrigados, y como buenos diseñadores, caímos víctimas del marketing directo y visceral. Otra de esas experiencias que no te pasan tomándote el vino en casa.



Salva Cerdá y Ada

Una vez en Málaga lo catamos y, en efecto, el De 2 cumplió lo prometido por Ada. En boca se aprecia toda la juventud aunque, a mi parecer, es en la nariz donde este vino te gana, pues se expresa la fruta roja madura que recuerda a zarzamora y te sorprende por momentos, especialmente la tierra húmeda.

El colofón al Bierzo leonés lo pusieron los vinos de la joven bodega Godelia. A pesar de su juventud, el Godelia tinto de 12 meses ha merecido 95 puntos en la guía Peñín, todo un logro del que no puede presumir cualquier bodega. Perfecto para los que gustan (como a mi) que el vino cuente de qué tierra viene y de la evolución en copa.

Por otra parte, la bodega en sí, perfectamente integrada con el entorno, merece sobradamente la visita. Me llamaron la atención especialmente unas muestras de los distintos suelos de procedencia de las uvas con las que elaboran los vinos. Este esfuerzo por "educar" al visitante con detalles resulta muy de agradecer y creo que es la dirección adecuada hacia la que deberían dirigirse las bodegas.

bodega godelia
Tierras de Godelia

Por cierto, si queréis catar vinos de la zona y no tenéis mucho tiempo, lo suyo es hacerlo en Ponferrada. La zona de garitos en el centro histórico nos permitirá ir de vino en vino y, lo que es mejor, probar algún que otro bocado pues es costumbre, de forma similar a lo que ocurre en Granada, que a la copa le acompañe de forma gratuita una tapa generosa. Vamos, por si os faltaba alguna excusa para echaros a la carretera, ahí la lleváis.

Un final calentito

Y para no enrollarme mucho (un poco tarde para eso) y acabar con otra anecdotilla graciosa, me referiré al fin de mi aventura. Os pondré en situación: 16h, Extremadura, agosto, 44º, coche petado de vinos, en fin, lo último que quieres es que a cuatro horas de llegar a Málaga te pete el aire acondicionado del coche ¿verdad? Pues Murphy y su ley al poder y dicho y hecho. ¿Qué hacer? Pues parar en la primera gasolinera y pillar hielo a cascoporro. Meter la mayor cantidad de botellas en madera, si hay, cubrirlo todo con el protector solar del coche y hielo para crear una suerte de microclima. Primeros auxilios para el vino que, por suerte, funcionaron.


Salvando el vino

La experiencia de catar los vinos con los profesionales entusiastas que lo crean o incluso hacerlo simplemente en la zona donde se gesta, aporta el valor añadido de entender lo que hay detrás de una botella y apreciarla aún más. Espero que con este artículo en dos actos os animéis a realizar algo parecido o incluso tomar algunas ideas para futuras vacaciones, puentes o semanas blancas y regarlas con buen vino y mejores experiencias. Yo, por mi parte, lo haré. Hasta la próxima.

Autor: Salva Cerdá para Taninotanino ® Vinos Inteligentes

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